miércoles 30 de enero de 2008
Como el viento de poniente
De niño no me gustaban los libros ni las sotanas
ni salir en procesión,
eran tan desobediente como el viento de poniente,
revoltoso y juguetón,
en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo que me tocaba de andar,
y nunca seguí el rebaño,
porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar,
como aquel que calla, otorga,
y aunque la ignorancia es sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos de los perros consentíos
y que la voz del pastor.
empecé haciendo carreras
por atajos y veredas muy estrechas para mí,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino apartado del redil,
siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño porque no sé a donde va.
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7 comentarios:
Dios! Yo hubiese jurao ante cualquiera que era una canción de Marea. Que poco bagaje...
Ah pero....¿no es una versión de Marea?.
Dios, sólo buscamos comer, cagar y reír. Kala, somos gente simple.
la voz no hay quien la pare ni rejas ni paredes...
Muy grande el Cabrero.
Tú ya sabes lo que pienso
Un gran amigo de tu abuelo...
Pues a mí las ovejas negras,como que me van oye,jajaja!!
Ese es el espíritu.
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