
Me confundo entre los pasajeros del tren.Soy un personaje anónimo agarrado a un asidero del vagón. Me sacio con la fragancia de una morena de ojos negros, piel dorada y emergentes pechos protegidos por una carpeta universitaria. Evito rozarme con ella y procuro mirar hacia otro lado. Fijo mi vista en la hilera de pinos que la naturaleza ofrece a través de la ventanilla. Los gritos de unos adolescentes interrumpen mi armonía pero una mirada feroz al que parece el jefe de la pandilla me basta para volver a poner las cosas en su sitio.
Ya estoy en el barrio.
Han tirado el parque donde jugaba en mi infancia y en su lugar hay un gimnasio. Bares con rótulos luminosos, pisos viejos con más grietas y pintados de otros colores, cybercafes, niños que visten la camiseta de jugadores bastante más jovenes que yo, niñas que se han convertido en mujeres y que ni me recuerdan, rincones que han quedado vacíos por la muerte de ancianos que los ocupaban.
Busco una referencia y la encuentro en el bar que frecuentaba. Se me recibe entre las voces y los jaleos de mis antiguos amigos. Respondo con un silencio que les confunde. Me abrazan, me empujan con pasión pero soy incapaz de corresponderles en la misma medida. Siguen siendo igual de brutos, se ríen de su sombra y beben como animales. Les cuento que he descubierto que en la vida hay algo más que colocarse y andar detrás de mujeres, que puedes viajar a través de los libros, volar con la música clásica. Provoco una risotada general que corto de raíz con un manotazo en la mesa.Acto seguido,les pregunto por Marta.


1 comentarios:
Intento adivinar cada día porque sigo levantándome a una hora que no deseo, me gustaría saber cada día porque voy a trabajar a un lugar donde no quiero, me esfuerzo en conocer cada día porque llego siempre más tarde a casa de lo que desearía... pero no encuentro respuesta... o sí? espera... Algún filósofo conocido históricamente dijo que todos somos libres porque tenemos tenemos elección, siempre hay dos salidas. A su vez planteaba que cualquier elección que escojiéras, si se convirtiése en la menos acertada, podía hacerte esclavo de esa elección. En resumen, creo que en algún momento de mi vida no supe elegir y por eso no tengo respuestas a las preguntas que me hago cada día, al levantarme, por la tarde y al irme a dormir. Espero siempre algún milagro, un rayo de esperanza que abra un salida de emergencia en mi camino (elección) y me permita ser un poco más feliz.
Hay momentos en los que me parece ver el principio de ese rayo de luz, de ese milagro, es en esos ratos donde no soy esclavo del reloj, no me acuerdo de que mañana tendré que madrugar para ir de nuevo a trabajar a una hora intempestiva, en definitiva, son esos momentos en los que consigo relajarme disfrutando de un buen libro, una buena película e incluso, si me los permitís, un buen rato con mi osciloscopio y mis "cosas".
Ahora si me permites voy a comentar tus párrafos de una manera muy escueta:
-Buena prosa
-Mucho sentimiento, pero divertido a la vez, no?
-Agradable lectura que incluso puede, y no se porque cojones, provocarte una añoranza del pasado de la hostía.
- Deja muy claro el concepto de tikismo
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