
Descargué un fuerte puñetazo sobre la puerta y ésta se abrió de par en par. Cuatro negros entretenidos en la necesaria tarea de lavarse las manos tras haber usado sus instrumentos, se giraron hacia mi. No me importó lo más mínimo, tal era la desesperación y determinación que me movían. Sin mirarlos, me dirigí hacia la pica, polla en mano y pantalones a media asta, vertí algo de jabón en la diestra y, allí mismo, delante de aquellos extraños,la lavé con todo el amor que pude.
Tras repetir el proceso por tres veces, me subí los pantalones,recogí la polla, que ahora relucía y no precisamente de la manera que me gusta, recuperé mi habitual gesto gallardo y salí del lavabo dejando un See you later tras de mi.
El vuelo fue horroso.Ya me daba por contagiado.
Asumí que pasaría el resto de mi vida con el estigma de ser portador del virus, mala carta de presentación en posibles flirteos discotequeros. Tampoco me hacía demasiada gracia la ingestión diaria de pastillas. Nunca he sido capaz de tragarlas, las mastico miserablemente.
Y lo peor de todo, nunca podría volver a follar sin condón.
Entre estos y otros pensamientos que el pudor, y quizá una severa educación religiosa, no me permiten transcribir, llegué a España.


6 comentarios:
Que culebra chiquillo, me recuerda a un componente de F.C. SAUV.
Salir haciendo el pingüino de un lavabo de Johannesburgo es otra bonita estampa inolvidable
...y lo peor es que allí "los negros" no eran ellos...
Pensad por un momento qué pensarías vosotros si vierais lo mismo en el lavabo del Prat (por poner un ejemplo), pero en vez de ser un blanco que fuera un hindú o un rastafari...
¿¿ Habra leido los posts el protagonista de la historia??
¿Masticas las pastillas? ¡Buah! Eso sí que es asqueroso cuando no se trata de aspirina infantil con sabor a fresa.
Besos orgiásticos.
TIKISTAS FOREVER, QUE FUERTE VEO QUE MANEJAIS LA GRAN NOVELA NEGRA Y SUS ALTERNATIVAS SIN NINGUN PUDOR,MUCHOS EXITOS ATLETAS LITERARIOS.
ARCO.
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