
Mi estómago lanzó un aviso salvaje en forma de retortijón informando de la necesidad de evacuar prontamente. Lo inhóspito del lugar, el aeropuerto de Johannesburgo, no fue óbice para que me dispusiera a satisfacer tan noble petición.
Sin más, me encaminé hacia el lavabo de la terminal, a paso apresurado y algo molesto por el nuevo mensaje de mi impaciente estómago. Ya no avisaba, exigía.
Tras breve espera, un honorable hombre blanco finalizó su servicio, de forma placentera según deduje de su sonrisa y su gesto relajado. Apurado, me introduje en el cubículo.
Experto en el arte de evacuar en retretes ajenos, hice las comprobaciones básicas en estos casos, es decir, existencia de papel higiénico y revisión y limpieza del borde de la taza.
Una vez realizadas estas tareas, me baje los pantalones, los calzoncillos y situé mi desnudo culo a un palmo de la taza.
Aproveché para orinar y abandonarme a pensamientos placenteros concentrados en el rostro alargado, la mirada huidiza y las nalgas rotundas de una simpática mozambiqueña a la que tuve a bien trajinarme la noche anterior. Pasó por mi mente la opción de masturbarme pero me amonesté por lo depravado del pensamiento.
En ese momento, sin previo aviso, un zurullo se abrió paso entre mis nalgas y cayó, con milimétrica precisión, en el punto medio de esa desagradable reserva de agua situada en la parte baja del retrete.
La mala suerte, esa traicionera compañera de viaje, hizo que tanto mi culo como mi polla, carente de prepucio en su parte superior, se vieran salpicados por ese agua.
Un sucio escalofrío recorrió mi cuerpo cuando observé que mi glande estaba impregnado de una sustancia blanquecina y viscosa. La unté en mi dedo anular y me la acerqué a la nariz.Era semen.Y lo que es peor, semen ajeno.
Me sentí partido en dos, como si mi pecho se hundiera y se desgarrara y aullé con toda la desesperación que supe:
¡¡¡SIDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!


8 comentarios:
Posiblemente la situación más esperpéntica que tuve el azar de escuchar por boca del propio afectado, todo regado con fresca cerveza y el aroma de un buen puro...
¿Posiblemente?
Sin duda alguna.
A destacar la sana intención del protagonista de limpiarse cuidadosamente el glande con el agua de las picas del lavabo, así como su posterior visita al médico explicando la situación. Gallina de piel.
Amigos, habrá segunda parte.
Ahora comprendo el "I" del post, y me alegra.
La mala suerte habita en los lugares más insospechados. Menos mal que la buena también.
Abrazo intenso
me adjudico las visitas número 5 y 6 para preguntar pq ese color verde bosque como fondo del blog.
Independientemente de éso, es un gran blog.
saludos!!
Adjudicándome la visita 8 aprovecho para secundar a Edu en su comentario. Como diria una amiga muy pija cuando de compras ve algo que no le gusta:
"Que angustia de color".
Tío ¡qué asco!
Besos orgiásticos.
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